Qué duda cabe que tanto La Edad de Oro, primero en el Barrio del Carmen y después en la calle San Jacinto, como King Creole, en Ruzafa, han sido centro neuralgico de la vida nocturna de Valencia, de tertulias interminables y de rock’n’roll salvaje, por donde ha pasado lo más granado de la escena musical de nuestra ciudad. Pero, sobre todo, han sido lugares de diversión y de amor por la música.
Y es por eso que llega el momento de devolverles, a manos llenas, todo lo que Reme Maldonado y Juanjo Almendral nos han dado durante estos años con pasión, tesón y activismo musical. Por esta misma razón, lo recaudado en este concierto será nuestro regalo por haber estado al pie del cañón, noche tras noche, haciéndonos la vida un poquito más feliz.
José Manuel Casañ (Seguridad Social) lo ideó, se lo comentó a Raúl Tamarit (Los Radiadores), y ambos se pusieron manos a la obra para celebrarlo con un cartel de lujo para una tarde-noche inolvidable. Por supuesto, con la participación desinteresada de 16 Toneladas, que se quiso apuntar al bombardeo. Todo a modo de sorpresa, sin que ellos se enteraran, porque, si no, no hubiéramos llegado hasta aquí.
Cuatro grupos representativos del sudor y del rock que se ha vivido tanto entre las paredes de La Edad de Oro como en las de King Creole.
Por un lado, Los Dalton, desde Castellón, con su rockabilly y rock & roll genuino, de ese que te hace mover las caderas sin parar.
Doctor Divago, calidad y autenticidad convertidas en canciones, quienes el año pasado celebraron su treinta y cinco aniversario, han parado la gestación de su nuevo álbum para sumarse a la fiesta.
La visceralidad de Los Radiadores, que el año pasado celebraron su quince aniversario y que pasan por el escenario como una auténtica locomotora sin frenos.
Y qué decir de Introglicerina, la formación de Seguridad Social de 1990, que grabó el disco del mismo nombre, dejando para la posteridad un álbum producido por Andy Wallace, de una rotundidad y precisión apabullantes, con himnos como «Acción» o «1, 2, 3, Mueve los pies».
No deberías perdértelo. Hay cosas que solo suceden una vez en la vida, como La Edad de Oro y King Creole.