El universo de El Nido se embarca en una búsqueda activa de identidad, utilizando las profundas raíces de los ritmos tradicionales de Castilla y León para crear una propuesta musical resonante y sorprendentemente actual.
Su último LP LA CONSTANCIA (2025), es una visión absolutamente única de la música tradicional desde ojos y oídos modernos, manteniendo su esencia vitalista, conmovedora y cada vez más atrevida. En este nuevo disco la evolución de la banda a lo largo de estos dos años de intensa gira se hace más que notable.
Su sonido es una redefinición vital del folclore, creando un universo sonoro vibrante, a partir de los bailes fundacionales de la región: el pulso vigoroso de las jotas, los compases rotos de los ajechaos, los pasos característicos de los charros y la energía contagiosa de las ruedas de Burgos. Sin embargo, su innovación reside en los sonidos humildes y percusivos de los instrumentos domésticos como las latas de pimentón y las sartenes, conectando con la música y la plaza como motor fundamental de la comunidad en la Meseta.
"LA CONSTANCIA" habla de lo común, de sacar fortaleza de todo lo que nos une para que lo que nos separa no consiga dominarnos, no acabe por dividirnos irremediablemente. Es un disco que rebusca en todo lo que podemos hacer para rescatar "Lo que nos hace grandes (LQNHG)", desde los cuidados, el mirar siempre primero hacia dentro, como queda más que patente en "Nuestras voces nos salvarán", una declaración de intenciones desde el título mismo.
La voz misma tiene un papel protagonista como temática. De todo lo que no decimos y de todo lo que nos es imposible callarnos. La palabra tiene el poder de sacarnos de los mayores pozos, pero también de separarnos, violentarnos y agredirnos. A esto apelan directamente en "Lo que siento", desde el rechazo a la deriva que impera socialmente, remarcando lo que nos hace definirnos como individuos en base a lo que nos diferencia del resto.
El quinteto no se ha mordido la lengua, como bien claman en "Agudillo", y han querido mojarse con mensajes mucho más explícitos. Siempre teniendo muy en cuenta de dónde venimos para saber dónde pisamos y hacia dónde queremos caminar. De no ser así, "no hallaremos perdón", como claman en el primer single que adelantaron, "Perdón", una canción que apela a un patrimonio que no tiene que ver con banderas ni con el orgullo basado en el rechazo a otras identidades.
Un trabajo mucho más festivo, apuntan, que nos recuerda la importancia de celebrar, celebrarse y celebrarnos. Sin embargo, queda espacio para la calma, como bien demuestran en "Arrorró", una nueva muestra de uno de los géneros más importantes de la música tradicional, como ellos bien describen, las nanas. O en "De corazón", una bellísima canción que cuenta con la voz de Rozalén, que parte de la balada a lo catártico, de lo mínimo al frenesí de saber que podemos hacer las cosas mejor y de manera más sana: de proyectar un futuro menos oscuro y más compartido.